El gas natural que carga hoy un taxi o un tractocamión es metano: CH₄, la molécula más simple de todos los combustibles. Viene del subsuelo, donde se formó durante millones de años. Por eso se le llama fósil.
El biometano es exactamente la misma molécula. La diferencia es de dónde sale: no del subsuelo, sino de los residuos que producimos todos los días.
Eso tiene una consecuencia práctica enorme: un motor a gas natural lo quema sin ningún cambio, y una estación lo despacha con el mismo equipo. Nadie tiene que volver a invertir.
Esa es la promesa. Este artículo es sobre lo que hay de verdad detrás de ella.
De dónde sale
Cuando la materia orgánica se descompone sin oxígeno, produce biogás: una mezcla de metano, dióxido de carbono y pequeñas cantidades de otros gases.
Eso pasa en:
- Establos y granjas, con el estiércol del ganado.
- Rellenos sanitarios, con la basura orgánica.
- Plantas de tratamiento de aguas residuales.
- Industrias agroalimentarias, con sus residuos de proceso.
El biogás se captura en digestores, se limpia —se le quita el dióxido de carbono y el azufre— y lo que queda es biometano: metano casi puro, igual al gas natural.
Cuánto reduce las emisiones
Depende de dónde salga, y aquí conviene ser precisos.
El caso más citado es el biometano de estiércol. En California, el regulador aprobó para este combustible intensidades de carbono negativas: entre −130 y −532 gramos de CO₂ equivalente por megajoule, cuando el diésel ronda los 100.
¿Cómo puede un combustible tener emisiones negativas? Porque el estiércol, si nadie lo aprovecha, suelta su metano directo a la atmósfera. Capturarlo y quemarlo como combustible evita esas emisiones, y la contabilidad se lo acredita al combustible.
El biometano de residuos puede reducir las emisiones mucho más que cualquier otro combustible disponible hoy.
El matiz honesto: el propio ICCT ha cuestionado esa contabilidad, porque el metano del estiércol también podría evitarse por otros caminos. Aun con una cuenta más conservadora, el biometano de residuos reduce las emisiones mucho más que el gas natural fósil, que frente al diésel ahorra poco en vehículos pesados.
Lo que hay hoy en México
Poco, pero ya es real.
- En febrero de 2026, la Secretaría de Energía otorgó el primer permiso federal de comercialización de biometano del país, a una planta en Lagos de Moreno, Jalisco. Produce a partir de residuos orgánicos, agroindustriales y pecuarios, con una capacidad autorizada de 12,456 metros cúbicos diarios.
- El Segundo Informe de Gobierno reporta seis permisos relacionados con biometano: dos de producción a partir de excretas agropecuarias, tres de comercialización y uno de distribución por medios distintos a ductos.
- Desde el 1 de septiembre de 2026 está vigente un nuevo marco para los permisos de biocombustibles, que incluye biogás y biometano.
Lo que todavía no hay: una estación de servicio en México que despache biometano a vehículos.
La parte incómoda
El biometano no va a sustituir al gas natural pronto, por tres razones.
1. Hay poco. Los residuos son limitados. En Europa, donde la industria lleva décadas, el ICCT estima que el biometano bajo en carbono podría cubrir apenas 2% del consumo de gas en 2030. En México apenas empieza.
2. Hoy cuesta más. Producirlo, limpiarlo y moverlo es más caro que extraer gas fósil. Los propios desarrolladores reconocen que, si solo se compara precio contra precio, muchos proyectos tienen dificultades para competir.
3. Lo quieren todos. La industria que busca descarbonizar sus calderas y hornos va a competir por las mismas moléculas que el transporte.
Qué significa para tu flota o tu estación hoy
Si tienes una flota, cada unidad que pasa a gas natural hoy queda lista para biometano sin tocar el motor. Y si tu empresa tiene metas de reducción de emisiones, el biometano es el único camino para que una flota a gas llegue a reducciones profundas.
Si tienes una estación, despachar biometano no requiere cambiar compresores ni dispensarios. Lo que requiere es un contrato de suministro y clientes dispuestos a pagarlo.
Y si produces biometano, vas a necesitar lo mismo que necesita una estación nueva: demanda cautiva. Una planta de biometano no se financia con la esperanza de que alguien lo compre. Se financia con alguien que ya lo carga.
En resumen
- El biometano es la misma molécula que el gas natural: motores y estaciones ya están listos.
- De residuos, reduce las emisiones de verdad; el gas natural fósil, en pesados, poco.
- En México ya hay permisos y una primera planta comercial, pero todavía ninguna estación lo vende a vehículos.
- Es escaso y hoy es más caro. No va a sustituir al gas natural pronto.
El camino es gas natural hoy y biometano en cuanto haya. Cada unidad que se cambia a gas ahora es una unidad que mañana puede cargar un combustible renovable sin volver a invertir.